El Dinar Y el Dirham, la moneda de los musulmanes.

Ayat de Prohibicion de la Usura

Dinar de Oro.
En el Nombre de Allah, El Compasivo, El Misericordioso
Abolición de la Usura

 

Una Crítica Islámica de la Economía

'Umar Ibrahim Vadillo

LA EQUIDAD EN EL CONTRATO COMERCIAL

Todas las condiciones previamente descritas son también condiciones para que la transacción comercial sea equitativa.

La condición que hace equitativo todo trato comercial es la igualdad de valores de los bienes intercambiados. Esta igualdad de valores consiste en que el valor de los bienes entregados sea idéntico al valor de los bienes recibidos. El trato equitativo se llama transacción y su contrario es la usura, que se define como el trato desequitativo debido al incremento entre el valor de los bienes entregados y el contravalor de los bienes recibidos. El establecimiento de la equidad en el trato implica que el marco en el que se realiza el trato es un mercado libre (con las condiciones anteriormente enumeradas) y además las siguientes condiciones:

A.- El tratamiento de cada mercancía de acuerdo a su naturaleza

El tratamiento de cada mercancía de acuerdo a su naturaleza implica: las mercancías de consumo (o fungibles) como una manzana, materias primas, oro, plata, etc., se pueden vender pero no son alquilables; y las mercancías de uso (o no fungibles) como un coche, una casa, un caballo, un terreno, etc., se pueden vender y también alquilar(9).

9.- Ver apéndice A:”La alquilabilidad de las mercancías”

El correcto tratamiento de las mercancías impide la más dañina de la prácticas usureras: El alquiler de moneda. Las monedas son mercancías de consumo, es decir, que su utilización implica su consumo total. La utilidad de la moneda es la de servir de medio de cambio, pero al hacer uso de esta utilidad la mercancía se consume totalmente. Es, por tanto, similar a una manzana, que también es una mercancía de consumo, ya que la manzana se consume o se transforma cuando se utiliza. Pero es distinto a una casa, que es una mercancía de uso, ya que el uso total de la casa puede dividirse en usos parciales que pueden ser alquilados conservando toda la utilidad de la casa, o viéndose sólo parcialmente disminuida.

El alquiler de moneda no es un trato equitativo porque la moneda como cualquier mercancía de consumo carece de una utilidad alquilable o de un bien de uso parcial, y es por esta razón que la moneda se puede vender pero no alquilar. La cínica propaganda de los bancos afirma que éstos "ayudan" con sus préstamos al desarrollo de la sociedad, pero en realidad, el examen más profundo de su actividad revela que en ningún modo ayudan, sino que simplemente parasitan en los deudores(10).

El efecto que produce el alquiler del dinero en el mercado supera el ámbito del propio trato entre las dos partes. Se multiplica gracias a que siempre hay personas necesitadas de dinero, o políticos deseosos de gastar en "necesidades sociales" por encima de lo que se autoasignaron en los impuestos. El alquiler del dinero altera la naturaleza de la moneda, que deja de ser una mercancía de consumo o no alquilable y se convierte en una mercancía artificialmente productiva. Esta productividad artificial de la moneda genera varios efectos desequilibradores en el mercado, que lo transforman en un sistema usurero:

10.- ver apéndice A: "La alquilabilidad de las mercancías"

1.- EL ALQUILER DEL DINERO ES LA UNICA CAUSA DEL DESEMPLEO

Los bancos establecen con sus tipos de interés usurero una competencia ilegítima con los beneficios de numerosísimos pequeños (en beneficio) negocios honestos. Todos estos negocios cuyo beneficio no puede superar al beneficio artificial del alquiler de moneda que las entidades bancarias ofrecen sin riesgo, tenderán a desaparecer ya que no podrán adquirir ni mantener el capital inversor. Si representáramos gráficamente (Ver Figura 1) el número de posibles negocios (en abscisas) con respecto a la rentabilidad de posibles negocios (en ordenadas) observaríamos lo siguiente:

Hay muy pocos negocios con alta rentabilidad, pero hay muchos más con una rentabilidad baja. Por tanto, cuanto mayor es la rentabilidad menor será el número de negocios posibles; y cuanto menor es la rentabilidad, mayor será el número de negocios posibles con tal rentabilidad. Si sobre la línea que representa esta función, trazamos una línea horizontal que represente la rentabilidad o el interés del alquiler del dinero que ofrecen los bancos, dividimos el área que nuestra función original forma con las abscisas en dos semi-áreas. La semi-área inferior representa los negocios competitivamente inviables, ya que normalmente un empresario no invertirá en un negocio cuya rentabilidad no supere a la que le ofrece el banco sin riesgo.

Debe tenerse en cuenta que la competencia que ejerce el banco alquilando dinero no es comparable a la de ningún "otro" buen negocio. El banco puede alquilar dinero casi ilimitadamente creando así, una competencia inagotable cuyo resultado es la inviabilidad de aquellos posibles negocios que no puedan superar la barrera del tipo de interés. Si además tenemos en cuenta que la mayor parte de los posibles negocios mantienen su posibilidad de existir bajo muy pequeños márgenes de rentabilidad, quiere decir, que por muy baja que sea la barrera del interés, ésta eliminará la mayor parte de los posibles negocios. En consecuencia, la usura es la causante de una innatural constricción del mercado de negocios que provoca el innatural desempleo. Tal consideración invalida el mito ricardiano y marxista de que la maquinaria es la causa del desempleo, que presupone que las posibilidades de empleo existiesen en una cantidad finita.

La implantación del alquiler del dinero por los bancos convierte a los bancos en los principales inhibidores del empleo. Pero, ¿cómo consiguen los bancos mantener una demanda casi ilimitada en el alquiler de dinero? Los banqueros se benefician volviendo a prestar el dinero a un interés, la mayoría de las veces más alto del que pagan a los que depositan su dinero (a plazo), pero lo que hace que su "negocio" sea algo extraordinario, es su privilegio exclusivo de poder prestar una cantidad de dinero superior -incluso hasta 50 veces (11) - a la que tienen en líquido. Es decir, el privilegio de poder prestar más dinero del que en realidad tienen.

11.- ver Anthony Sampson, "The Money Lender"',1988, london, pag.225.

Esto es posible gracias al sistema de transformación del dinero en depósitos bancarios, que no son nada más que números (como las cuentas corrientes) a disposición de cada cliente para convertirlo en papel u operar directamente con las cifras. Ha de tenerse en cuenta que la mayor parte del dinero, se transfiere de depósito bancario a depósito bancario, sin tocar un solo papel (moneda) y que sólo un número de pequeñas operaciones (aunque cada vez menos debido a la generalizada utilización de los cheques y las tarjetas de crédito) se siguen haciendo por medio de papel (12) Un famoso banquero (13) se jactaba orgullosamente de que "no hay forma de que el dinero abandone el sistema. Es un sistema cerrado". El dinero está irremediablemente atrapado en el sistema, no tiene otro sitio a donde ir y al final ha de retornar a un depósito bancario.

Los bancos al crear dinero de la nada crean también inflación. La inflación resulta en la práctica, el mejor medio de promoción de sus servicios, ya que la gente se ve obligada a entregar su dinero al banco para protegerse de la constante devaluación de la moneda que ellos producen, y que este nuevo depósito acrecentará. Así, se cierra este circulo fantástico que convierte al banco en el más extraordinario "negocio" jamás inventado, puesto en práctica gracias a la necesaria colaboración de los estados y la imposición a la fuerza de la moneda artificiosa estatal.

12 Ver apéndice B: "¿Cómo funciona un banco?

13 Walter Wriston, ex- chairman del Citybank.

2.- EL ALQUILER DEL DINERO PRODUCE GIGANTISMO EMPRESARIAL Y TECNOLOGICO

EL GIGANTISMO EMPRESARIAL.

El crimen usurero impune y generalizado arrastra consigo no sólo desempleo e inflación, sino además otro siniestro efecto: El gigantismo empresarial. Sólo los negocios que superen la barrera del tipo de interés son los que consiguen sobrevivir, favorecidos además, por la desaparición de la agresiva competencia de los pequeños negocios (negocios con una rentabilidad inferior al precio de alquiler del dinero). No son los macronegocios los que estrangulan al pequeño empresario, sino la usura.

Los posibles pequeños negocios, a pesar de ser más flexibles a los cambios y más dados a la especialización que los grandes, no pueden ser receptores de ninguna inversión ya que ésta se dirige a la mayor rentabilidad y seguridad artificiales del banco. El pequeño negocio ya existente, que ve subir el precio del alquiler de dinero por encima de su propia rentabilidad, se ve estimulado a autoliquidarse y refugiarse en el banco -como ya habrán hecho muchos de sus colegas-. Presionado además por una ola de creciente oligopolización, cada vez más acusada, de las habituales vías de producción, distribución y consumo, termina optando por la liquidación de su negocio. Solamente unos pocos románticos seguirán empeñados en la lenta agonía, tratando de salvar sus pequeños negocios a fuerza de créditos bancarios, que el banco gustosamente le seguirá concediendo a cambio del aval del mismo negocio, y que matemáticamente terminará con el embargo del negocio. La mayoría de los pequeños comerciantes se ven obligados a transformar su negocio en otro que supere la barrera del interés o a venderlo a alguien dispuesto a transformarlo. En ambos casos el resultado es el mismo: La desaparición de los pequeños negocios y la única supervivencia de los grandes.

Este sistema favorece la aparición de hábiles especuladores que en los vaivenes del dinero, aprovechan la devaluación del dinero para endeudarse con el banco, ya que la diferencia entre el interés que pagan al banco y la devaluación de la moneda con que lo han de pagar, llega a ser mínima. Así consiguen financiar sus proyectos, no a costa del banco que siempre está protegido, sino a costa de todos lo usuarios del dinero bancario.

EL GIGANTISMO TECNOLÓGICO.

Del mismo modo que afecta a los negocios, la alquilabilidad artificial del dinero afecta a las auténticas mercancías alquilables, debido a la interacción competitiva de todas las mercancías en el mercado. Esta moneda artificialmente productiva competirá de forma ilegítima con las mercancías alquilables -que ofrecen un servicio a sus usuarios-, de tal forma que el dinero reemplazará a todas aquellas mercancías cuyo alquiler sea inferior al alquiler de la moneda. Empresarialmente, nadie invertirá en la compra de una mercancía cuyo alquiler no rinda tanto como si coloca este dinero en un banco a interés, y tal como sucede con los pequeños negocios, estas pequeñas (en rentabilidad) mercancías tenderán a desaparecer.

A menudo se habla del progreso sin reconocer que representa una posibilidad y no una vía única. En toda idea de progreso hay implícita una dirección que caracteriza una elección y selección previa de tecnologías y técnicas. Y esta selección y elección están relacionadas con la naturaleza del mercado. La usura produce una selección innatural del progreso tecnológico que lo conduce hacia la producción de una tecnología gigante capaz de ofrecer un rendimiento a las inversiones por encima de la barrera del interés. Esto es favorecido además, por la destrucción competitiva de las pequeñas tecnologías, que tienden a de­saparecer o que ni siquiera llegan a aparecer.

La tecnología de baja rentabilidad no quiere decir que sea inútil. Puede ser muy útil aunque no sea comparativamente rentable. Un producto de gran utilidad puede verse descartado competitivamente si el número de personas que lo demandan no es suficiente y por tanto, su rentabilidad comparativa no supera el tipo de interés usurero. La naturaleza de este tipo de tecnología es más personalizada. La posibilidad de recuperar esta tecnología de su constricción usurera supone una ruptura con la estandarización de los productos en el mercado.

Si además consideramos que hay más mercancías alquilables cuanto menor es su precio de alquiler (menor demanda), entonces podemos afirmar que la barrera del interés, por pequeño que sea, destruye la mayor parte de mercancías alquilables, algunas de las cuales no llegaremos a conocer. En definitiva, la abolición de la usura supondría dar una nueva dirección al progreso tecnológico, más acorde a las necesidades de la gente. En la medida en que crezca la iniciativa espontánea de la gente, los productos de su trabajo serán más adecuados y más próximos a sus necesidades, que hoy se deciden a través de los departamentos de marketing y los métodos de exploración de mercado de las grandes industrias.

3.- EL ALQUILER DEL DINERO PRODUCE EL MASIVO Y CRECIENTE ENDEUDAMIENTO

Otro efecto del alquiler de dinero, además de los mencionados, es el endeudamiento masivo. El endeudamiento masivo se debe a la combinación del alquiler del dinero con la imposición de una moneda artificiosa que los bancos usureros tienen capacidad de producir. La monstruosa combinación de estas dos formas de robo es lo que caracteriza el endeudamiento del Tercer Mundo.

Si consideramos que la relación capital / préstamos suele ser de 1/20 y puede llegar a superar 1/50 o dicho de otro modo, que de cada cincuenta unidades prestadas puede que sólo 1 sea real, podemos decir que un banco puede llegar a hacer un préstamo del cual el 98% del dinero es inexistente en liquido (14). Estas cifras llevadas al contexto de la deuda de las naciones, significan que, por ejemplo, del dinero que un banco francés presta a un país como Senegal en “ayuda humanitaria”, el 98% de tal cantidad no existe en liquido. Desde luego esto no quiere decir que el banco no tenga liquidez, ya que para eso cuenta con todos los mecanismos bancarios e incluso con el mismo banco del estado dispuesto a socorrerle en todo momento. Si ahora calculamos cuál es el interés realmente recibido sobre el dinero prestado de esta manera, las cifras son suficientemente reveladoras. Por ejemplo, cuando se dice que tal préstamo es de un 5% ha de tenerse en cuenta que tan sólo 1 de cada 50, digamos francos, es real. Esto quiere decir que el auténtico beneficio del banco es cincuenta veces este 5%, es decir, un 250% sobre el capital realmente prestado. A pesar de todo, esto no se considera un robo, sino que se llama ayuda al desarrollo del Tercer Mundo.

14.- Como es el caso de varios bancos franceses: Banque National de Paris. Credit Lyonnais o Société Générale

De aquí, se pueden extraer al menos dos consecuencias:

I.- El montante total de dinero de la deuda no existe en efectivo y sólo consiste en meros números flotando en los ordenadores. Como si se tratara de un ritual mágico, los impulsos eléctricos del ordenador llevan a naciones enteras de la abundancia a la miseria. Mientras, una legión de políticos en cada nación, obligan a sus compatriotas a seguir el rito y a satisfacer los balances. Tanta realidad adquieren estas cifras que se llega a sacrificar los recursos de una nación entera y condenar a su población a una existencia miserable, incluso de hambre, antes que abandonar las ecuaciones.

II.- La deuda otorga a los bancos un poder real sobre la economía de cada estado endeudado que subyuga su soberanía. Los bancos promueven a través de los tecnócratas determinados planes de desarrollo, no parejos a las necesidades de la gente, sino a los impera­tivos económicos de la deuda. Esto es lo que está llevando, en países tropicales, a una salvaje deforestación con sus graves implicaciones en el desequilibrio ecológico y climático terrestre. Por otra parte, el en­deudamiento obliga a una transformación de los mercados autóctonos para que adopten el sistema del papel moneda estatal y se unan al sis­tema monetario mundial.

Por añadidura, la estructura del sistema monetario mundial es tal que sólo las monedas de los países fuertes son aceptadas interna­cionalmente como medio de pago. En consecuencia, se permite im­punemente el cambio de trozos de papel sin valor, que sólo los bancos de los países occidentales pueden imprimir, por la verdadera riqueza del país endeudado; de un modo similar a como los españoles cambia­ban a los ignorantes nativos sus espejos por oro, plata y materias pri­mas cuando llegaron por primera vez a América. El resultado final ha sido y es la enorme acumulación de riqueza en las manos de una élite usurera de banqueros, que manejan la moneda con la que la deuda se paga.

Lo mismo que sucede con las naciones está pasando con las personas. Por ejemplo, se ha calculado que la deuda privada de todos los súbditos ingleses contraída con los bancos comerciales es equivalente a la deuda nacional de Brasil. Todo ello gracias al "dinero fácil" con que los bancos incitan a gastar, a través de créditos al consumo o de tarjetas de crédito, que son créditos no en efectivo sino en simples números o impulsos eléctricos en el ordenador, que permiten endeudar a sus clientes sin comprometer su liquidez. Con ello los bancos interfieren, más y más, en la vida de los individuos, al igual que hacen con los países tercermundistas.

El banco no se ha conformado con endeudarnos, ha conseguido que muchas personas domicilien sus salarios en sus cuentas. Como resultado, cada día más palpable, un creciente número de personas, a través de hipotecas, créditos y otras deudas, se encuentran trabajando en gran medida para pagar al banco. Es en este momento cuando la gente empieza a darse cuenta de que ha sido conducida a una forma de esclavitud. La esclavitud de este hombre al sistema usurero, se revela como la fatal consecuencia de este aparentemente inofensivo juego de números. Esta es la religión de la usura. Ciertamente basada en una creencia metafísica, en la que el prosélito es obligado a la práctica de una devoción más cruel que la de ningún otro culto conocido. Este es el delito de la usura condenado durante siglos por la humanidad entera.

B.- La determinación exacta de la cantidad, la calidad y el precio

La determinación exacta de la cantidad, calidad y precio de los bienes que se intercambian en todo trato comercial implica que los bienes que se van a intercambiar deben ser perfectamente identificables durante el trato. Incluso si alguna de las características que hacen peculiar una mercancía determinada no resulta clara en un examen visual, tal como alguna deficiencia del producto, ésta debe ser dada a conocer antes de cerrar el trato, o de lo contrario se incurre en una desequidad que invalida el trato.

Es usura el trato con incertidumbre consistente en la determinación al azar de la cantidad, la calidad o el precio de los bienes que se intercambian. Por ejemplo, pertenecen a este género: la venta del interior desconocido de un saco, la venta de manzanas de un árbol aún en flor, o cualquier juego de azar o loterías. Su falta de equidad se debe al incremento injustificado que una de las partes llega a recibir con respecto a lo entregado.

LOS JUEGOS DE AZAR.

Las loterías y otros juegos de azar, que aprovechan la incertidumbre para garantizar matemáticamente un beneficio a los organizadores, son usura. Aprovechan y despiertan la avaricia de ganar grandes cantidades de dinero sin nada a cambio, o a menudo se valen de la desesperación de los que tienen menos o ven menos alternativas. Los juegos de azar proyectan una ilusión en el apostante acerca del dinero y de como ganarlo, que se reflejará en una ilusoria visión del mundo y de él mismo. Los 'negocios" de apuestas, afectan también al mercado al reemplazar a aquellos negocios honrados en los que sus organizadores podrían estar dedicados y fomentan que otras personas sigan este mismo ejemplo. El juego no puede ser confundido con la caridad, sino que a pesar de lo que se diga, es contrario a ella. La incertidumbre (calculada) usurera falsea el sentido del trato comercial. En la apuesta especulativa, ambas partes esperan, a costa de la otra, recibir más de lo que han dado. La práctica de la usura corrompe y carece de ningún tipo de beneficio.

LA BOLSA.

Las loterías, a pesar de las grandes cantidades de dinero que manejan, no son el más grave de los tratos usureros de incertidumbre. El más grave por su volumen es el juego de acciones sin propiedad en la Bolsa. Premeditadamente decimos juego, ya que es la función que mejor caracteriza esta clase de trato.

Dos particularidades al menos se pueden destacar de la Bolsa:

I] La compra minoritaria de acciones no estipula ningún derecho de copropiedad.

Esto quiere decir que la persona que compra estas acciones bursátiles no tiene derecho a decidir sobre el negocio en que ha invertido, a pesar de que engañosamente se le presente como un propietario. La propiedad se reserva a la persona o al grupo que controlan la mayoría operacional, no necesariamente una mayoría numérica. Esto se debe a una pérfida tergiversación del derecho de propiedad, convertido en un concepto sin realidad.

• El derecho de propiedad. La propiedad no es simplemente un titulo, sino la capacidad de decidir sobre el bien del que uno tiene propiedad. La propiedad de un negocio es la capacidad de decidir sobre tal negocio. Si el negocio va a ser compartido formando una co-propiedad entonces el negocio habrá de ser previamente determinado, de forma que antes de invertir cada inversor sepa en que invierte, cuanto invierte y hasta cuando invierte. Pero cuando la estrategia comercial, la inversión, la duración o el reparto de resultados del negocio resultan indeterminados en el momento del contrato, y que la decisión sobre estos aspectos definitorios del negocio se reserva a los accionistas mayoritarios, sucede que:

Primero.-. Los accionistas minoritarios no son copropietarios ya que ellos no deciden.

Segundo. - Los accionistas mayoritarios son los auténticos y únicos propietarios, ya sea una persona o un pequeño grupo coaligado.

El principio democrático de decisión por mayoría no es compatible con la condición de igualdad de estatus de toda copropiedad. Incluso cuando la mayoría se halle dispersa entre varias personas no agrupadas, la decisión por mayoría implica tomar decisiones en contra de la voluntad de quienes son supuestamente copropietarios, pero en ello hay una pérdida del derecho de propiedad de estos últimos. Los usurpadores usureros podrán argumentar que el propietario es libre de aceptar esta clase de contrato o no, pero esto no altera el que las condiciones de este contrato resulten a priori engañosas e injustas.

En la copropiedad no hay ni mayorías ni minorías. Una vez que todos han decidido colaborar en un proyecto o negocio determinado, gozan igual y enteramente de su derecho de propiedad. El respeto a la propiedad impone dos condiciones fundamentales a todo contrato de copropiedad:

Primero.- Todos los copropietarios tienen idéntico estatus para decidir independientemente del monto de su participación en la propiedad física.

Segundo.- La participación en los resultados es proporcional a la participación en la propiedad física.

Por tanto, la aceptación del contrato de "copropiedad mayoritaria" es una usurpación encubierta de la propiedad, o al menos una renuncia al derecho de propiedad sin la debida protección (como sucede en el caso de un préstamo voluntario).

Si un inversor encuentra conveniente invertir su dinero en un negocio determinado, en las manos de una persona o un grupo unánimemente coaligado de ellas (siendo inversores mayoritarios o no, o incluso no siendo inversores) para que lo lleven a cabo, entonces debe establecer un contrato de préstamo con negocio(15). El contrato de préstamo con negocio o quirad protege a ambas partes prestamista e inversor, de tal modo que este último sabe quien es la persona en la que confía su dinero, en que modo se va a desarrollar tal negocio e incluso cuanto durará (hasta su liquidación).

15.- Ver apéndice C: "El préstarno con negocio”

II] El precio de las acciones no depende del negocio.

El precio de la acciones no se determina de acuerdo con los resultados del negocio que representan sino que, en gran medida, se hace de acuerdo con las fuerzas de pura especulación bursátil actuantes. En primer lugar, porque el reparto del dividendo no dice nada de los resultados de la empresa, sino de la estimación "objetiva" de los resultados por parte de la junta rectora (un pequeño grupo representante de la mayoría, aunque minoría formada como una especie de mayoría entre la mayoría de la mayoría). Y en segundo lugar, porque las acciones, tan alejadas de cualquier sentido de propiedad encuentran su mayor atractivo en la posibilidad de obtener beneficio en las fluctuaciones que sobre éstas se producen. Los cotidianos escándalos bursátiles de manipulación de los precios de estas acciones representan la punta de un iceberg, del que su base es la misma falsedad del contrato. Vale más que reflexionemos acerca de los efectos que produce:

• Acumulación de poder de decisión práctico en muy pocas manos. Una de las consecuencias del sistema de mayoría es el sistema de acumulación de poder por medio de estructuras piramidales de control, es decir: Si el Sr. Goldberg controla una Empresa A con el 50,01% (o aprox. 1/2) de las acciones, y la Empresa A compra el 50,01% de la Empresa B, Goldberg controlará B con la fuerza de la Empresa A al completo, aun siendo minoritario con un aprox. 25% (1/4) de las acciones de B; si B compra el 50,01% de la Empresa C, Goldberg controlará aun siendo minoritario con un aprox. 12,5% (1/8) de las acciones; si continuamos con una Empresa D, E, F o G, las proporciones necesarias a Goldberg para controlar estas empresas disminuirán a 1/16, 1/32, 1/64, 1/128 respectivamente. Con todo ello Goldberg, aun no siendo propietario más que de una pequeña porción, puede ejercer un poder enorme que ha usurpado a todos los accionistas llamados minoritarios. Este poder innatural, ya que no le ha sido prestado sino que lo ha usurpado, conduce a la manipulación creciente de los mercados. Entre tanto, mucha gente engañada por los economistas y políticos que lo permiten, sigue pensando que se trata de las fuerzas de libre competencia del mercado.

• La creación de un negocio de pura especulación de 24 horas al día. Este negocio cubre todas las más importantes bolsas del mundo desde New York a Tokio aprovechando y provocando fluctuaciones en los precios con el movimiento de grandes cantidades de dinero. Su establecimiento reemplaza competitivamente a aquellos negocios honrados que han de conseguir el beneficio a cambio de trabajar prestando un servicio, pero que no son tan rentables. Además atrae (a bolsillos usureros) una importante parte del dinero inversor que, de no existir la Bolsa, adquiriría un papel más activo en el establecimiento de nuevos negocios.

C.- La autenticidad de la transacción

La autenticidad de la transacción significa que la participación en el trato no debe esconder detrás de las apariencias, comportamientos ni condiciones que falseen el sentido de la transacción, es decir, la equidad. Por tanto, impide los tratos usureros encubiertos o mohatras, y para ello demanda:

1] No aprovecharse de la inexperiencia, o la urgente necesidad,o el desconocimiento del precio de mercado del comprador para aumentar el precio de una mercancía.

2] No pujar en una subasta sin intención de comprar, con la intención de subir el precio de tal mercancía en beneficio del vendedor.

3] No mezclar dos tratos entre si, de modo que ante la urgente necesidad de una mercancía se exija como condición otra transacción o una rebaja en el precio de otra transacción. Por ejemplo, dar un préstamo a cambio de rebajar el precio de otra venta u otro alquiler.

4] No interponerse en medio de un trato ya cerrado. Y para cierto tipo de mercancías, no comprar con pago aplazado y revender sin haber tomado posesión. Este es el caso de las reventas de alimentos sin tomar posesión, ya que los alimentos cuyo precio puede ser muy variable y su demanda es continua, son especialmente vulnerables a esta forma de engaño.

EL MERCADO DE FUTUROS.

El caso más importante de este tipo de usura es el de los Mercados de Futuros, que aunque mucha gente desconoce, pueden ser tan grandes en contratación como las Bolsas. He aquí como los describe el economista judío Paul Samuelson (en "Economía"): “...Esos trozos de papel son los llamados bienes futuros. Son contratos con los que los agentes comercian en los mercados de productos organizados, como el mercado de cereales de Chicago, y el mercado de cacao de New York. Usted y yo podemos comprar y vender esos bienes futuros sin llegar a ver jamás un grano de maíz, ni una brizna de cacao”. De esta forma tan explícita los economistas nos describen la más viciosa forma de pura especulación, la más alejada de cualquier idea de comercio, como el trato más normal del mundo. Este "negocio" que produce pingües beneficios en la compra y venta de papeles (contratos) que no representan nada (ya que la mayor parte no llegan jamás a ejecutarse), crea necesariamente el aumento artificial y usurero en los precios de los alimentos que los demás consumimos, con lo que aun sin verlo, todos los consumidores somos timados.

5] No aceptar tratos dudosos o que puedan encubrir un desequilibrio en general, como pueden ser: los contratos de venta que estipulan una recompra por el mismo vendedor a un precio distinto del primero; o las ventas de mercancías a crédito que esconden intereses; o los préstamos de mercancías de consumo que se han de devolver en un momento del año en el que estas mismas mercancías resultan más caras en el mercado (como algunos productos agrícolas); o condiciones abiertamente abusivas, como quedarse con la propiedad de un terreno sino se devuelve un préstamo en una fecha determinada; o el exigir fianzas sin retorno en caso de que una venta no se realice; o el prorrogar la devolución de un préstamo a condición del pago de un interés; etc.