La Deuda, base
del desarrollo capitalista,
estrangula al mundo.

En la foto, una de las muchas
montañas de papel moneda afgano
que se quemaron despues de la invasión de Los Estados Unidos en
2001.
Los taliban nunca comprendieron que el papel moneda es la base de la
universalización de la Usura.
Así como tampoco comprendieron que el terror nihilista de los
wahabitas de Ben Laden,
que se llaman musulmanes pero que son virulentos enemigos del Islam,
es una parte esencialmente necesaria de la estrategia de guerra contra
el Islam.
Ellos y su gente fueron las primeras víctimas de su propia ignorancia.

El
endeudamiento aumentó de manera vertiginosa en el ámbito
internacional. Entre 1970 y 2001, la deuda externa de los países
en vías de desarrollo se multiplicó por 35, en
tanto que la deuda pública de Estados Unidos y las economías
más avanzadas aumentó en 10 veces su valor. En
2002, el monto sumado de las deudas de todas las naciones (unos
60 billones de dólares) equivalía a casi el doble
del producto interior bruto anual mundial y era 10 veces superior
al total de las exportaciones de mercancías.
Se calcula que la deuda externa
de los 187 países en vías de desarrollo (PVD), incluidos
R usia y China, asciende a unos 2,5 billones de dólares (todas
las cifras que se citan en adelante están expresadas en dólares).
En contra de lo que suele creerse, esta suma representa apenas una
porción marginal de la deuda mundial. Estados Unidos encabeza,
holgadamente, la nómina de deudores, con 29 billones (de los
cuales 3,4 billones corresponden a deuda externa). A finales de 2002
su deuda pública era de 7,3 billones, la de las familias estadounidenses
alcanzaba los 7,7 billones y la de las empresas privadas llegaba
a 14 billones. En 2001, la deuda pública externa de todos
los PVD donde vive el 85 de la población mundial, sumaba 1,6
billones, apenas el doble de la deuda pública de Francia y
menos de una décima parte de la que acumula el conjunto de
países ricos industrializados (18 billones).
Hasta fines de la década de 1970, gracias a las bajas tasas de
interés real, el endeudamiento era tolerable para los deudores,
aunque venía en aumento. Las economías del Tercer Mundo
no encontraban mayores problemas para cumplir con sus compromisos, puesto
que el precio de sus productos de exportación aumentaba y les
permitía generar crecientes ingresos. Pero en 1979-1980 se produjo
un giro brutal: las tasas de interés real se elevaron bruscamente,
impulsadas por la política monetaria que adoptó la R eserva
Federal de Estados Unidos, seguida luego por el R eino Unido. En 1981-1982
el nivel de endeudamiento ya se había hecho insoportable para
los PVD. La crisis estalló en agosto de 1982, cuando México
anunció que suspendía sus pagos.
Los países ricos también se vieron enfrentados a importantes
problemas para hacer frente a sus obligaciones. Progresivamente, se implementaron
políticas neoliberales a escala mundial, para garantizar, como
objetivo prioritario, el pago de la deuda. En todas partes los gobiernos
debieron reducir los gastos sociales y privatizar numerosas empresas
públicas para satisfacer las exigencias de los acreedores. Los
Estados destinan al pago de la deuda una porción creciente de
sus recursos fiscales. Como se han generalizado las políticas
de reducción de impuestos sobre el capital, son los trabajadores
quienes padecen el peso cada vez mayor de la presión tributaria
Transferencia neta negativa
El pago de la deuda pública promueve la transferencia de una parte
creciente de los ingresos de los asalariados y de los pequeños
productores hacia los dueños de los capitales. El Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional (FMI), dominados por el G7 a través
de una desigual distribución de los derechos de voto, tomaron
a su cargo la misión de disciplinar a los PVD. El Banco Mundial
y el FMI administran la deuda multilateral (416.000 millones en 2000);
el Club de París negocia una par te importante de la deuda pública
bilateral (580.000 millones); el Club de Londres reúne a los principales
bancos acreedores. Los montos reembolsados son enormes: según
el Banco Mundial, entre 1980 y 2001 los PVD pagaron 4,5 billones, al
tiempo que su deuda externa total se multiplicaba por cuatro en el mismo
período (los 600.000 millones de 1980 pasaron a 2,5 billones en
2001).
Para estimar la transferencia neta
sobre la deuda hay que calcular la diferencia entre los pagos y las
sumas recibidas a través de nuevos préstamos. Entre
1983 y 2001, los PVD giraron 368.000 millones más que el monto
obtenido en créditos. La magnitud de esta brecha aumentó notablemente
a partir de la crisis mexicana de 1994-1995. Y quienes más
pagaron fueron los Tesoros Públicos de los países deudores:
entre 1995 y 2001 dedicaron a la amortización de la deuda
258.000 millones más que lo que recibieron por créditos.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
sería suficiente con 80.000 millones anuales durante los próximos
diez años para garantizar la satisfacción de las necesidades
fundamentales (alimentación, agua, salud, educación) de
la humanidad. |