Fatwa Sobre El Papel Moneda

4. APLICACIÓN DEL FATWA

“El uso del papel-moneda en cualquier forma de cambio es usurario y en consecuencia haram”.  Esta fatwa obliga a todos los musulmanes a abandonar la práctica de la usura en la forma del uso del papel moneda como medio de cambio.  La comprensión de esta fatwa no debería llevar a la conclusión de que por tanto no puedo tomar un taxi de regreso a mi casa pues tendría que pagarle al taxista con papel moneda.  Esta forma de comprensión es una burla que se hace con la intención de evitar que hagas algo serio al respecto.  Lo que uno debería entender es que la moneda no es un asunto personal, sino un acuerdo común entre la gente.  Lo que uno debería hacer es crear la base de gente con la cual puedas acordar aceptar un modo de cambio distinto.  Ésta es una decisión para un grupo, no un asunto sólo para no.

Debemos comprender que la introducción del papel moneda entre los musulmanes como medio de cambio ha sido un proceso de 200 años-  Debemos comprender que hemos modelado e ideado nuestras formas de comercio y nuestras formas de vivir alrededor de la existencia del papel moneda.  Todo esto debe cambiar a fin de evitar lo haram.

El papel moneda sólo ha causado desastre a los musulmanes.  Desde los tiempos coloniales, las instituciones usureras del Occidente han estado usando matemáticamente el papel moneda para estafar y explotar la riqueza de los musulmanes.  Las instituciones usureras han estado sistemáticamente cambiando piezas de papel por la riqueza real de los países musulmanes.  Daban piezas de papel y tomaban a cambio minerales, materias brutas, comida, petróleo, etc.  Con este papel, los musulmanes podían comprar cosas en el Occidente usurero, pero no podían producir el papel.  Si los kuffares querían comprar algo de nosotros simplemente tenían que producir más papel.  Pero si Sudán, por ejemplo, quería comprar algo de ellos no se le permitía usar sus propias piezas de papel.  Las “fuerzas del mercado” serían las culpables.  Esta explotación continúa aún hoy en día.

La introducción de este concepto en las tierras musulmanas no se produjo sin una lucha contra la posición tradicional de los fuqaha.  Pero la ayuda de gente como Jamal-ud-Din al Afgani y Muhammad ‘Abdu fue esencial para la introducción del papel moneda en las tierras islámicas.  Los fundadores del así llamado movimiento Salafiyya o movimiento modernista, fueron los primeros en declarar públicamente, desde una posición reconocida como la de la Universidad al-Azhar, que el uso de la banca era halal.  Las implicancias de esta declaración pueden verse en nuestros días con la implantación en las tierras islámicas de la “banca islámica”.  El “banco islámico” es una institución completamente usurera usada como medio para atraer a los musulmanes que aun rechazaban a los bancos a entrar en el sistema bancario.  La “banca islámica” es un Caballo de Troya en Dar al-Islam.

NOTA DE ADVERTENCIA CONTRA EL MOVIMIENTO MODERNISTA

Y LA PERMISIÓN DE LA USURA

Se dice que la fuente de inspiración detrás del Movimiento Modernista fue Jamal-ud-Din al Afgani (1839-1897), su cerebro fue Muhammad ‘Abdu (1845-1905) y el que lo extendió fue Rashid Reda (1865-1935).  Se presentó como un rechazo del colonialismo, pero su rechazo emocional del Occidente estuvo acompañada por una profunda e indiscriminada admiración del mismo.  Este movimiento es el responsable de la introducción de la falsa enseñanza según la cual las transacciones bancarias y de seguros no son usureras y están permitidas en nuestra comunidad islámica.

Muhammad ‘Abdu, a causa de su posición –fue colocado como Shaykh (Director) de la renombrada Universidad de Al-Azhar por Lord Cromer, Gobernador Británico de Egipto- fue el más pernicioso de todos.  Su primera fatwa como Shaykh al-Azhar fue: “el interés en los ahorros está permitido”.  Él escribió (5 de diciembre de 1903):

“La usura estipulada no es permitida en ningún caso; mientras que la Oficina Postal invierte el dinero de la gente, que no se toma como préstamos basados en la necesidad, sería posible aplicar la inversión de dicho dinero bajo las reglas de una asociación en comandita”.

(“Al-Manar”, vol. VI, parte 18, pag. 717)

Se abrió así la puerta para el uso de los bancos y el dinero bancario.  Se sentaron también las bases de la banca islámica por la cual el interés podía considerarse como si fuera parte de la asociación en qirad.

Muhammad Rashid Reda fue el fundador del Magazine “Al-Manar” distribuido por todo el mundo islámico.  Participó del mismo círculo de gente que Lord Cromer y ‘Abdu.  Se opuso a la posición tradicional de las madhabs a fin de imponer sus propias opiniones.  Asimismo, se opuso enconadamente a los tradicionales sufis.

Sus opiniones están claramente expresadas en sus escritos:

“No hay nada en nuestra religión que sea incompatible con la civilización actual, especialmente aquellos aspectos tenidos como útiles por todas las naciones civilizadas, con excepción de algunas cuestiones referentes a la usura (riba) y estoy listo para confirmar (desde el punto de vista de la Shari’a) todo aquello que la experiencia de los europeos antes de nosotros ha mostrado como necesario para el progreso del estado en en términos del verdadero Islam.  Pero no me confino a ninguna

escuela de ley, sino solamente al Qur’an y los auténticos Hadith”.

(“Al-Manar”, vol. XII, p. 239)

“Con excepción de algunas cuestiones referentes a la usura (riba)”.  Lo que quería decir con “algunas cuestiones” es que por ejemplo él no veía nada erróneo en tomar una póliza de seguro.  (“Al-Manar”, vol. XXVII, pag. 346, asimismo vol. VII, pags. 384-2) y vol. VIII, pag. 588).  Asimismo, el mal empleo que hacen los juristas del Qias al extenderlo a la prohibición de tomar intereses sobre el capital, y sugiere que la ganancia de interés sobre el dinero dejado en el banco o la oficina postal no cae bajo la prohibición de la usura.  (“Al-Manar”, vol. VII, pag. 28)

Las enseñanzas de esta gente, o de otra gente que usa sus argumentos en sus juicios, deben ser rechazadas.  Debe ser reestablecido el fiqh tradicional que prohíbe claramente la usura en todas sus formas.

Nuestra primera obligación es entender la obligación y el alcance de la obligación.  Entonces no entraremos en discusiones inútiles respecto a si el papel moneda es más fácil de portar, o si es más práctico o cosas por el estilo.  No hay dos verdades al respecto.  Lo que es haram debe ser evitado pues no es bueno para ti.  Allah ha ordenado a los musulmanes abandonar la usura y combatir a los usureros:

“¡Vosotros los que creéis!  Temed a Allah y renunciad a cualquier beneficio de usura que os quede, si sois creyentes.

Y si no lo hacéis, sabed que Allah y Su Mensajero os han declarado la guerra.

Pero si os volvéis atrás, conservaréis vuestro capital.

Y no seréis injustos ni sufriréis injusticia”

(Qur’an – 2, 278/279)

No sólo Allah mismo ha declarado la guerra contra la usura, sino que también el Mensajero de Allah y por tanto todos los musulmanes que le siguen, deben pelear contra ello.

En primer lugar, se te ha ordenado abandonar la usura y entonces puedes luchar fizabilillah.  El Profeta estableció claramente que en una transacción usurera ambas personas son usureras.

‘Abdullah (b. Masud), que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que la bendición y la paz de Allah sea con él, maldijo al que aceptaba la usura y al que la pagaba.  Pregunté acerca del que registraba (la transacción) y los dos testigos de ello.  Él (el narrador) dijo: Narramos lo que hemos escuchado.

(“Al-Muslim”, Capítulo DCXXVIII, 3880)

Jabir dijo que el Mensajero de Allah, que la bendición y la paz de Allah sean con él, maldijo al que aceptaba el interés y al que lo pagaba, así como al que registraba (ello) y a los dos testigos; y él dijo: Son todos iguales.

(“Al-Muslim”, Capítulo DCXXVIII, 3881)

Por tanto, los bancos no deberían ser culpados por ser los usureros.  No deberíamos aceptar ello.  La usura no está ‘por allí’, aparte de nosotros mismos.  La usura es parte de las cosas que hacemos en la vida diaria.  Debemos encarar esto si queremos encontrar una solución adecuada.  Nos hemos vuelto dependientes de la usura.  La solución es cambiar nuestros hábitos diarios de manera que no necesitemos más la usura.  Ésta es una obligación nuestra.

Alguna ‘gente práctica’ pretende que no puedes dejar el papel moneda y la banca.  Pero no es imposible abandonar la usura.  Es la cosa más fácil.  Allah no impone a ninguna alma un deber que no pueda soportar.  Allah nos ha ordenado dos cosas distintas:

  1. El abandono de la usura.
  2. Luchar contra aquellos que practican la usura.

Abandonar la usura es también al creación de un comercio halal entre nosotros mismos, que no involucre ninguna forma de papel moneda ni ninguna práctica usurera.  Y luchar contra los usureros es destruir todos los medios por los cuales practican la usura usando todos los medios a mano (harb).  Ambas cosas deben ir juntas; no podemos promover la destrucción del sistema usurero si al mismo tiempo no proveemos una alternativa.  Asimismo, no seremos capaces de tener éxito en el establecimiento de un mercado islámico si no desmantelamos la frágil estructura  de los nexos financieros usureros.  Ésta es la lucha del futuro de los musulmanes.

LA CREACIÓN DE UN MERCADO ISLÁMICO

El camino hacia el mercado islámico debería ser un progresivo, sistemático y estratégico abandono del sistema usurero.

  • El primer paso es la educación.  El conocimiento de las reglas básicas del mercado islámico: las bases del qirad, de una transacción comercial, lo que es la usura, etc.  Esto es esencial pues este conocimiento prácticamente se ha perdido.  La mayoría de los musulmanes han adoptado las maneras de los kuffares, y están en completa ignorancia de cómo podría hacerse esto islámicamente.
  • En segundo lugar, es obligatorio cumplir el fard de elegir a un Amir en cada comunidad de musulmanes a quien todos den un juramento de lealtad (el bai’at).  El Amir es el sello de la comunidad, reúne a la gente y practica la justicia en las controversias de la comunidad.
  • En tercer lugar, deberíamos empezar a implementar estratégicamente la Ley, lo cual podría hacerse en tres estadios.

a)      Acuñación de monedas: oro, plata, cobre o cualquier cosa que fuere aceptada.  La sunna del Mensajero de Allah era usar oro y plata como los principales medios de cambio.

b)      Establecimiento de Mercados o Ferias Islámicas: Poniendo las monedas en circulación entre la gente que acuerde tenerlas en circulación (y no acumularlas).  Así, una condición de las Ferias Comerciales entre los musulmanes será tratar con monedas reales y no con papel.  El Mercado proliferaría en diferentes comunidades hasta que seamos capaces de establecer mercados permanentes en cada comunidad islámica bajo la autoridad de un Amir.

En este estado deberíamos seleccionar los productos que hayan sido comprados con moneda real y que por tanto son productos limpios.  Un producto es limpio desde el momento en que se compra con moneda real, aun si su origen fuera usurero.  Un producto se libera de ello si está limpio de su fuente de producción.  Esto significa que seremos capaces de liberar productos de tener que comprarlos con papel moneda, empezando desde su producción hasta su distribución final al consumidor.  Elegiremos liberar los productos que son más esenciales: comida y servicios.

Si por ejemplo, vamos a comprar un ticket de avión, podemos comprarlo de una agencia islámica.  Tendrá que comprar los tickets con papel moneda de la aerolínea (a no ser que también sea nuestra), pero la parte de la ganancia que le corresponde a la agencia puede aceptarse en moneda real.  Con la moneda real, se podrá comprar lo que necesite en otra tienda islámica.  Prontamente seremos capaces de tener nuestros propios aeroplanos, de manera que la agencia podrá aceptar solamente moneda real.

Lo más esencial para la gente es tener contacto unos con otros y obedecer a un Amir que aliente esto.  Deberíamos hacer negocios entre nosotros mismos sobre la base del qirad y la asociación.  Pues cuanto más dinero seamos capaces de circular entre nosotros mismos, más moneda real podemos poner en circulación.  Deberíamos depender en nosotros mismos y cada vez menos y menos en los kuffar.