El Retorno del Califato


Shaij Dr. Abdalqadir As-Sufi

'El Califato no solo es algo fundamental para el Islam
sino que es necesario para fundamentar su poder.'


DECLARACIÓN

El tema del Califato tiene una importancia primordial. Es un fard'ain y es necesario para llevar a cabo muchos de los actos obligatorios del Din, tales como el yihad, el zakat, la autorización de los dos 'Ids y la protección de los pesos y medidas tanto como la acuñación del dinar de oro y otras monedas. Es el fundamento del Din y comprende Sultanía y Hakarniyya. Existe por fuerza, bajo las órdenes de Allah, el Exaltado, el Grande, y se continúa, como la sucesión del liderazgo establecido después de la Nabawiyyat por los Julafa Rashidun. Se sabe que ha habido rupturas en la cadena de la Jilafa, pero también se sabe que la autoridad revive después de un tiempo y que ésto sucede en un lugar determinado. Así es como pasó de los Omeyas a Andalucía y tras éstos a los Osmani. Y permaneció en sus manos ejemplares hasta una época muy reciente. Luego, el 4 de noviembre de 1922, la Administración de Constantinopla fue tomada por Re'fat Pasha en nombre de la Gran Asamblea Nacional de forma que el Gobierno Osmani y todos sus órganos adyacentes dejaron de existir.

El 17 de noviembre, el ex‑Sultán‑Califa, Mehmed Vahidu'd‑din jan pidió asilo político a bordo del Malaya, buque de la Armada Británica. El 20 del mismo mes llegaba a Malta para, desde allí, seguir viaje a La Meca. El Vekil de la Sher'ieh emitió un fetva en la Gran Asamblea Nacional declarando que el ex‑Sultán había perdido el cargo de Califa siendo necesario un nuevo bay'ah.

El 18 de noviembre la Asamblea votó por unanimidad que el fetva había declarado vacante el cargo de Califa, procediendo a continuación a la elección de Abdalmeyid Effendi, el segundo hijo del asesinado Sultán Abdalaziz.

El 19 de noviembre, esta elección fue comunicada a Abdalmeyid Effendi por el Presidente del Gobierno Turco Mustafa Kemal.

El 24 de noviembre tuvo lugar el acto de investidura y el juramento del bay'ah. Ese mismo día, el nuevo "Califa" hizo una proclamación dirigida al mundo islámico.

El 3 de marzo de 1924, tras un debate de cinco horas, el mismo grupo que había prestado juramento de fidelidad sólo un año y medio antes, aprobó una ley que abolía el Califato Osmani por completo y ordenaba el exilio forzoso a la totalidad de la Familia Imperial Osmani. Esta ley infame, Ley 431, fue resultado del trabajo en solitario de Mustafa Kemal, quien a lo largo de su vida había hecho numerosas y apasionadas declaraciones públicas de lealtad hacia su Sultán. En un telegrama dirigido a Ismet Pasha (Inönü), Presidente del Consejo de Ministros, Kemal decía: "El Califa y el mundo entero deben saber de forma categórica que tanto el Califa como el puesto de Califa tal y como ahora existen carecen de significado político o material y no tienen derecho alguno a continuar existiendo. Para nosotros, la dignidad del Califato no puede tener más importancia que la de una reliquia histórica".

El traidor "Rey" Husain del Hiyaz, reclamó para sí el Califato en Arriman el 11 de marzo de 1924. No obstante, los líderes de los musulmanes tanto en India como en Egipto, rechazaron esta pretensión apoyada por los ingleses.

En marzo de 1925, se celebró en El Cairo un Congreso bajo la presidencia del Shayj al‑Islam, jefe de los Mufti de Egipto, y el Shayj al‑Azhar.

El Congreso confirmó el Califato como el liderazgo sobre el Din y la Dunia unido a la administración de la Umma. Con él quedaba garantizada la justicia y la función de la Shari'ah islámica. Este Congreso declaró también ilegal el Califato de Abdalmeyid y sin derecho al bay'ah puesto que el gobierno turco había separado la Sultanía del cargo califa reduciendo a Abdalmeyid a la situación de Califa Ruhi, lo cual era una situación no‑islámica. El Congreso declaró:

"Con este acto, los turcos introdujeron una bid'ah sin precedentes en el Islam. A esto siguió otra innovación: la abolición del cargo del Califato".

Asistieron trece países; Turquía e Irán estuvieron ausentes.

A pesar de hallarse frente a un desdichado "faît accompli", el Congreso insistía en declarar que: "La realización del Califato islámico, de acuerdo con las prescripciones de la shari'ah, es totalmente posible". A continuación decía que: "Este Congreso hace un llamamiento a todos los musulmanes del mundo exhortándoles a que no abandonen el tema del Califato que es tanto lo secreto como lo manifiesto del Islam", y animándoles también a: "trabajar todos juntos por el establecimiento del Califato"

El mismo Congreso indicó también que el instrumento de división entre los musulmanes y el causante del desastre era la doctrina europea del nacionalismo. Lo que sin embargo no se logró comprender entonces, puesto que el sistema estaba en una fase muy temprana de su evolución, es que es la banca y no sólo las fronteras los que delimitan la nación-estado como unidad receptora de una deuda debida a una élite bancaria privada y dinástica.

DECLARACIÓN

NOSOTROS DECLARAMOS:

  • 1. Que el instrumento de liberación de los pueblos musulmanes consiste en el rechazo del papel moneda haram junto con sus instituciones financieras, y en la preferencia dada al uso de aquéllo que está dotado de valor intrínseco: el oro, la plata y el intercambio de bienes.
  • 2. Que el dinar de oro, tal y como insistía Ibn Jaldún12, es parte de la Revelación, con la autoridad del Corán y de Medina, y que por tanto es necesario para el cumplimiento halal del zakat, el pago de la dote y el comercio.
  • 3. Que la autoridad del zakat, el yihad, los dos 'Ids y las monedas correctas dependen del amr, lo cual exige que el Califato sea establecido.
  • 4. Que no se pueden imponer condiciones al Sultán, tales como raza, familia, o perfección de carácter; sólo se le puede exigir la defensa y el apoyo de lo que Allah y Su Mensajero, al que Allah bendiga y conceda paz, han ordenado.
  • 5. Que de acuerdo con la práctica islámica confirmada a lo largo de los siglos, la forma de gobierno local de pueblos enteros ha de ser desempeñada por el emirato, siendo el poder del Sultán su defensor y árbitro definitivo a la hora del yihad y el zakat.
  • 6. Que todos aquéllos que se oponen al impulso magnético que lleva a la unidad, riqueza y éxito de los musulmanes sean confrontados, desenmascarados y apartados.
  • 7. Que debe existir un único Alto Mando Islámico responsable de la supervisión de las operaciones y estrategias militares islámicas, asegurando que se cumplen las leyes conocidas de la ghazwa y el yihad.
  • 8. Que los ghazis, los shuyuj y los ulama', junto con los gobernantes locales, mantengan un campo unificado de energía, actividad y colaboración.
  • 9. Que el Califa tiene que ser declarado, entronizado, protegido y victorioso, siendo éste el propósito, significado y gloria de nuestras vidas en este mundo y en el otro.
  • 10. Que todo ésto es por el Poder de Allah. La ghaliba illa'llah.