El Retorno del Califato

Shaij Dr. Abdalqadir As-Sufi

'El Califato no solo es algo fundamental para el Islam
sino que es necesario para fundamentar su poder.'


EL MODELO OSMANI

Serîat: Clara e inmutable, base y fundamento de la práctica islámica, procedente del Corán, la Sunna y el 'Amal.

Kânûn: Equivalente, en cuanto a su efecto, a los dos extremos del iytihad o los nuevos juicios en materia de fiqh: Al‑maslahat ul‑mursalah y Saddu'dhara'i. En consecuencia, el Kânûn forzosamente tenía que armonizar con los parámetros de la shari'ah.

El Kânûn tiene tres categorías:

1) Para temas específicos (el cuerpo principal)

2) Para regiones o grupos específicos.

3) Normas generales: Kânûnnâme.

Kânûn surgía en forma de decretos provenientes del Sultán:

Fermân: "Lo que el Sultán decreta es la ley del Sultán".

El Sultán Mehmet el Conquistador, estableció los dos Kânûnnâmes, los Kânûn‑I‑Osmânî, con los que por primera vez se sistematizaron las leyes básicas. En ellos se resumían los decretos más antiguos y se definían las usanzas admitidas como más comunes. Varios Sultanes los reestructuraron de acuerdo con la época. Tal y como había dicho el Sultán Mehmet: "Dejad que los hijos que me sigan se esfuercen por mejorarlo".

La norma fundamental era: "Las Reâyâ y la tierra pertenecen al Sultán".

El Sultán, en cuanto Califa, representaba (ocupaba el lugar {jilafal}) de la soberanía de Allah. En consecuencia, las gentes no eran, como sucede en las modernas esclavo-democracias, consideradas como meras "masas" o como "el pueblo", esa entidad totalitaria pseudo‑mística. Era más bien el rebaño del pastor, inocente y puro, al que era necesario defender y proteger y con la compasión debida.

Que la tierra "perteneciese" al Sultán significa que al feudalismo se le cerraba el paso desde sus orígenes, impidiendo que pudiera desarrollarse con el tiempo. Impedía también la concentración del poder territorial a escala provincial y el arrendamiento por parte de los grandes propietarios. Los Vakîfs (Awqaf) estaban protegidos de abusos similares. Los trabajos forzados y los servicios obligatorios estaban prohibidos a no ser en casos excepcionales que exigían el Fermân correspondiente. La recolección del zakat estaba protegida también de la explotación militar local en las poblaciones más distantes.

Un Kânûnnâme o Silistra de tiempos de Suleyman el Magnífico declara:

"En cada situación en la cual el Kânûnnâme no especifica una orden clara por escrito, el Kâdî tiene que remitir oficialmente el asunto a la capital. Recibida la respuesta, debe actuar en consecuencia y llegar a una decisión que resuelva el problema. Debe anotar esta decisión en su registro y actuar de acuerdo con ella".

La Ley Osmani se hallaba siempre en estado de continuo desarrollo. Demuestran este hecho los cientos de Kânûnnâmes registrados. Ningún acusado podía ser castigado sin que constase por escrito el juicio del Kâdî. Incluso el Sultán estaba obligado a someterse a la decisión del Kâdî. Los abusos de respeto en materias de la Serîat podían corregirse cuando el Sultán emitía un Adaletname, es decir, una nueva versión con la que se corregía una práctica incorrecta introducida en alguna de las provincias.

El sufi Sari Saltuk aconsejó a Osmân Ghâzî:

"Sé justo y equitativo. No provoques las maldiciones de los pobres. No trates mal a tus súbditos. Vigila a tus Kâdîs y a los Gobernadores. Actúa con justicia para que así puedas mantenerte en el poder y conservar la obediencia de tus súbditos".