LA TÉCNICA DEL 'COUP DE BANQUE'

Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

—V—
Ha llegado el momento de estudiar esta nueva élite que gobierna el mundo. Todos podemos decir el nombre de tres futbolistas famosos. Todos conocen el nombre de varias estrellas del cine. Todos podemos nombrar a algunos políticos miserables. Y sin embargo, cuando la casi mitad de la riqueza mundial está en manos de cuatrocientos individuos, sólo unos pocos son capaces de nombrar a uno de ellos.
Estamos tiranizados, esclavizados y endeudados por una élite que nadie ha elegido y cuyos nombres ni siquiera conocemos. Una vez abolidos los títulos hereditarios, y dado que la transmisión de la riqueza hereditaria ha sido hecha imposible por los impuestos desorbitados a los que está sometida, el caso de esta élite es ciertamente anómalo. Sus riquezas y sus posesiones forman parte de estadísticas casi incalculables, muy superiores a cuanto Alejandro pudo soñar.
Carecen de lealtad racial. Carecen de lealtad de clase. Carecen por supuesto de lealtad nacional. Si se menciona el humanismo podríamos decir que carecen de lealtad humana. Queriendo demostrar su compasión declaran defender los Derechos Humanos, sabedores de que con esta vacua retórica os distraerán del intento de abstenerse del uso de su sistema monetario y probar a vivir sin los bancos. Son una oligarquía. Esto no quiere decir que sean oligárquicos en el sentido platónico del término: ya no están en la cima de la sociedad como era el caso del modelo original, puesto que parte de la naturaleza del moderno nexo social es la existencia de una disyunción entre estos nuevos oligarcas y la especie humana.
La suma de los delitos de todos los criminales del mundo no se podría equiparar a la enormidad del crimen que ellos cometen a diario con la aplicación continuada del sistema usurero. La contaminación de los océanos es su logro. El envenenamiento de la tierra es el resultado de sus programas. El aire tóxico de las megalópolis del mundo es resultado directo de la existencia de estos individuos. Los millones de muertos causados por el constante pero esporádico alzamiento de los más pobres —que desalojados de sus tierras y presas de la más absoluta miseria se vuelven contra sus vecinos—, y los pobres del mundo que se alimentan de la carroña de los basureros son un desgraciado efecto secundario de las políticas económicas que aplican.
Justo al comienzo del Corán, Allah, glorificado sea, aborda el tema de esta gente tan odiada.
“En sus corazones hay una enfermedad
que Allah les acrecienta.
Tendrán un doloroso castigo
por lo que tacharon de mentira.
Cuando se les dice: No corrompáis las cosas en la tierra,
responden: Pero si sólo las hacemos mejores.
¿Acaso no son los corruptores
aunque no se den cuenta?
Y Allah dice también:
“Esos son los que han cambiado la guía por el extravío;
su negocio no ha prosperado y no están guiados”. (2: 9-11, 15)
Cassel, uno de los miembros de este grupo que vivió en Inglaterra y que durante su vida utilizó su enorme riqueza robada para esquilmar Egipto, el Dawlet Osmanli, y el Norte de Africa, casó a su hija con Lord Mountbatten convirtiéndola así en la última Virreina de la India; esta hija suya tuvo una aventura adúltera con Nehru y participó de forma activa en la Partición que fue causa de la muerte de millones de personas; al final de su vida Cassel, esta miserable criatura, dijo : “¡Nada de lo que obtuve fue lo que quería, y nada de lo que quise fui capaz de conseguir!”
No les gusta que se les llame banqueros. En ocasiones se definen a sí mismo como inversores. Lo que realmente les gusta es que se les llame filántropos. En el mismo sentido que un pædófilo es en realidad un pædófobo, podíamos decir que los filántropos son en realidad misántropos. Pero no son indiferentes al sufrimiento humano: nos odian y les enfurece que causemos tantas molestias. En esta élite se da un proceso cuyo funcionamiento les confiere poder. La usura es el factor común, pero la zona en que actúa es la banca, los medios de comunicación y las mercancías. Todo lo anterior no son más que mercancías. Las divisas se compran y se venden lo mismo que se compran y se venden los medios de comunicación o la riqueza mineral, tanto el petróleo como el uranio. Es necesario entender la interrelación existente entre estas tres zonas de la usura, y sobre todo, lo que debemos captar en profundidad es que la banca sirve de motor al movimiento de riqueza formado por las mercancías y los medios de comunicación, al tiempo que impulsa su propio sistema de mercancías. El sistema usurero hace flotar sus actividades en el aire con el movimiento y transferencia constante de millones que carecen de existencia en especie o incluso en lugar alguno; su existencia depende de ese minúsculo impulso electrónico o señal de radio que hará destellar esas sumas hiperbólicas por todo el mundo de un ordenador a otro. Este fantástico y demencial gobierno del mundo está basado en la retirada continua del oro del uso y acceso públicos con el único fin de almacenarlo otra vez en las entrañas de la tierra tal y como estaba antes de ser extraído por los esclavos mineros. Los EE.UU. son los mayores importadores de oro del mundo, pero su exportación está prohibida por la ley.
A fin de entender la naturaleza infra-humana del oligarca usurero, sería de provecho examinar las actividades de uno de estos personajes que vivió en la primera mitad del siglo veinte. Es necesario tener en cuenta que a pesar de haber estado directamente involucrado en la masacre de millones de personas ocurrida en la Primera Guerra Mundial, este individuo es casi inocente comparado con los que forman la élite mundial de nuestros días.
Basil Zaharoff. Comenzó su vida a principios del pasado siglo XIX como un cambista de moneda en Salónica. Su nombre probablemente era el de Zohar. Ascendió rápidamente en la escala social mediante una actividad basada en la adquisición de información haciendo uso del soborno, las influencias y la corrupción. La primera fase de su sistema consistía en conseguir que un Estado comprase armas. La segunda era vender las mismas armas a un Estado enemigo. La tercera fase consistía en incitar un conflicto entre ambos Estados que propiciaba el uso de las armas y con ello crear un mercado donde abastecerse. Su éxito fue tal que pronto se convirtió en la persona que controlaba Vickers de Inglaterra y Maxims de Alemania. En la primera década del siglo veinte Zaharoff forma parte del grupo directivo de Ludwig-Loewe A.G. Berlin, Mauser, Daimler-Benz, Gebrüder Boehler y Krupps. Uno de los aspectos más fascinantes y recurrentes de las actividades de los usureros es la habilidad de unir opuestos políticos en una unidad financiera. Así fue como en 1906 Zaharoff y Loewe se fusionan con Gontard. En 1907 Zaharoff y Schneider se alían con Creusot. A fin de obtener un cierto estatus en Francia, Zaharoff fundó un asilo para los marinos, hecho que propició su nombramiento de Caballero de la Legión de Honor. En primer lugar compró una revista de tipo popular, “Quotidiens Illustrés” . Esto le sirvió de trampolín para comprar el “Excelsior” que le sirvió de foro político. Fue elevado al puesto de Administrador Delegado de la Sociedad Vickers-Maxim y estuvo vendiendo armas simultáneamente a Rusia y a Japón, naciones enemigas. El conocido periódico de sátira política “Crapouillot” decía: “Durante la Guerra de los Balcanes, Zaharoff suministró armas a todos los bandos enfrentados. Dio apoyo a Grecia en su lucha contra Turquía, a Turquía contra Serbia y una año más tarde a Serbia contra Austria”. Cuando los rusos rechazaron la deuda contraída por la compra de las armas, Zaharoff se limitó a enviar la mercancía a Italia donde controlaba la “industria nacional”, Vickers-Terni, para que las usasen contra los turcos. En Constantinopla, la Vickers inglesa fundó la Societé Imperiale Ottomane pour Constructions Maritimes. Las acciones no eran negociables y no podía ser cedidas a persona alguna. Si los ingresos de la compañía no podían cubrir las amortizaciones del capital y los intereses, el déficit sería cubierto con los ingresos provenientes de los impuestos de la Provincia de Sevas. La Administración de la Deuda Otomana era el órgano responsable del cobro de dichos impuestos. La nueva compañía iba a detentar el monopolio de los contratos navales turcos. La compañía iba a encargarse de la renovación de los arsenales de Ismid y del Cuerno de Oro, además de la construcción de muelles flotantes para barcos de 32.000 toneladas. También se encargaría de construir una escuela en Ismid, casas para los trabajadores, ¡y una nueva mezquita! El Administrador de la Deuda Otomana era su antiguo amigo, el financiero judío Sir Vincent Caillard, también miembro del Consejo de Administración de Vickers.
En 1913, y de nuevo en Francia, Zaharoff se dedica otra vez a la filantropía: esta vez subvenciona una Cátedra de Aeronáutica en la Universidad de París. Esto le supuso el nombramiento de Oficial de la Légion d'Honneur. En 1914, Zaharoff está inmerso en su gran proyecto. A finales del mes de Enero se rumorea que Krupps ha comprado el grupo armamentista Putiloff de San Petersburgo. Se anuncia a continuación que el Consejo de Ministros ha fundado una compañía con Vickers. El “Excelsior” de Zaharoff declara que Vickers no tiene relación alguna con el asunto Putiloff. No hay vínculos con Krupps. Le Creusot hace saber que no ha habido compra por parte de Krupps, sino una simple ampliación de capital en la que participa el Deutsche Bank. Así pues, a pesar de sus distintos posicionamientos políticos, los antiguos enemigos Le Creusot y Krupps estaban trabajando juntos. Al fin Rusia concertó un préstamo con Francia de veinticinco millones de libras. Putiloff obtuvo dos millones de Schneider-Creusot y Vickers Limited consiguió seis millones y medio de libras esterlinas. El 31 de Julio Zaharoff es ascendido al cargo de Comendador de la Légion d'Honneur por sus “servicios excepcionales”.
En 1914 Zaharoff controlaba Creusot y unas acerías en Henécourt y Châtillon-Commantry con un capital total de trescientos veinte millones de marcos, según Otto Lehman-Russbueldt. Pertenecía al consejo de administración de la rama austríaca de Vickers y de la compañía francesa “Le Nickel” que controlaba los yacimientos de este mineral en Nueva Caledonia y que estaba dirigida por los Rothschild.
¿Quiénes eran pues los principales accionistas, y en consecuencia los oficiales subordinados al mando de Zaharoff? En Julio de 1914, Vickers Limited presumía de tener entre sus principales accionistas a cuatro duques y marqueses, cincuenta barones y vizcondes y veinte caballeros. En Marzo de 1914, el Vizconde Snowden hizo el siguiente comentario en el Parlamento: “...Sería imposible tirar una piedra a los escaños de enfrente sin darle a un miembro que no sea accionista”.
La red de Zaharoff unía la industria del armamento con la banca, y esta vinculación a su vez dominaba e imponía condiciones al capital privado y a la industria mientras que él por su parte tenía en nómina a los representantes democráticos. Es el caso de Eustace Tennyson, director de construcción del Almirantazgo y consejero de Vickers-Armstrong. El Almirante Ottely, secretario del Comité de Defensa Imperial era uno de los directores de Armstrong. La National Service League alardeaba de contar entre sus miembros a ocho presidentes de empresas de armamento. La Navy League tenía cuatro funcionarios con acciones en holdings armamentistas austríacos, rusos e italianos. Cada vez que los banqueros Rothschild y Cassel, domiciliados en Inglaterra, concedían un préstamo a gobiernos extranjeros, introducían a Vickers en las condiciones del contrato. En una de estas compañías-tentáculo, la Sociedad Francesa de Torpedos Whitehead, Zaharoff tenía como socios a un ministro inglés, a la esposa de un ministro alemán, a un almirante francés en la reserva, a la esposa de un oficial austríaco, a una condesa alemana y a la nuera de Bismarck; la unión tenía como objetivo la fabricación de torpedos franceses.
En la víspera de la guerra, Zaharoff, un inglés cuando estaba en Inglaterra, era Caballero de la Gran Cruz de la Orden de Bath y de la Orden de Jesucristo de Portugal. Francés en Francia, fue elevado a la distinción de Grand Officier de la Legion d'Honneur por los “extraordinarios servicios prestados a la causa Aliada”.
En los años veinte, Zaharoff entró en el sector del petróleo, la nueva mercancía de poder. En 1921 fundó la Société Générale des Huiles de Pétrole. Lo mismo que ocurrió en el mercado de armas de la Primera Guerra Mundial, cuando las corporaciones enemigas se fusionaron en una amigable amalgama, los competidores petroleros se unieron ahora sin ningún tipo de problemas. Grecia luchó siguiendo las directrices de la Shell Oil y Turquía era el servomecanismo de la Standard Oil. Detrás de la Shell estaba “Inglaterra” y detrás de la Standard Oil estaba entonces ”Francia”. El gran Sultán Abdulhamid II, preveyendo las luchas futuras entre los titanes del petróleo, —cuyas últimas actuaciones han provocado la “Batalla de Desierto”, las sanciones a Iraq, el aislamiento y las sanciones a Libia e Irán— convirtió a Mosul en un Waqf . Kemal Ataturk, el sirviente de la nueva élite, lejos de ser un patriota, se limitó a entregar Mosul como parte del trato establecido por Lord Curzon. Los amados enemigos estaban juntos otra vez: los banqueros “americanos” Kuhn-Lohb, Standard Oil, J.P. Morgan y la Banque de l'Union, la entidad bancaria de Zaharoff en París. Una vez destruido el Califato por los Kemalistas, los griegos comenzaron a apostar fuerte por las tierras a su alrededor. Se instó a los kurdos a que formaran un reino. El ministro de defensa kurdo recibía mensajes urgentes —de Zaharoff. El orquestado alzamiento kurdo, la primera de la muchas y crueles manipulaciones a las que ha sido sometido este gran pueblo por parte de la criminal élite bancaria, tenía dos aspectos: según el punto de vista kurdo lo que estaba en juego era el tema de la soberanía. Para los banqueros, se trataba de Mosul. La paz en la zona se debió a un pacto entre la Anglo-Persian Oil, la Royal Dutch Shell, la Standard Oil y sesenta y cinco holdings franceses más.
En los últimos años de su vida Zaharoff compró el Casino de Montecarlo y se casó con una princesa de la familia de los Borbones. Se cuenta que una tarde que estaba sentado en el Casino viendo cómo el dinero pasaba de unas manos a otras, —recordando su juventud como cambista en Salónica, sólo que ahora en vez de unos pocos dracmas sus ingresos eran de millones de francos— vio cómo se acercaba una señora inglesa que había sufrido fuertes pérdidas. “Ayúdeme, Sir Basil” dijo ella, “como usted es el dueño de todo seguro que sabéis cómo ganar”. Zaharoff respondió con frialdad: “Sólo puedo daros un consejo que no habla de cómo ganar sino de cómo no perder jamás”. “Oh, dígamelo por favor”. Zaharoff cerró los ojos y dijo: “¡Señora, no juegue!”.
Ya va siendo hora de que sigamos este consejo.